Resumen del episodio
Hoy, Jornada Mundial de las Misiones, la Iglesia nos recuerda que el Evangelio está destinado a todos los pueblos. La misión no es una tarea reservada a unos cuantos: toda la Iglesia es misionera, y todos sus miembros están llamados a cooperar en la evangelización mediante la oración, el sacrificio, la ayuda y la entrega personal, cada uno según su vocación.
Hoy, Jornada Mundial de las Misiones, la Iglesia nos recuerda que el Evangelio está destinado a todos los pueblos. La misión no es una tarea reservada a unos cuantos: toda la Iglesia es misionera, y todos sus miembros están llamados a cooperar en la evangelización mediante la oración, el sacrificio, la ayuda y la entrega personal, cada uno según su vocación.
Episodios
A Dios, lo que lleva su imagen
EscuchadoHoy, Jornada Mundial de las Misiones, la Iglesia nos recuerda que el Evangelio está destinado a todos los pueblos. La misión no es una tarea reservada a unos cuantos: toda la Iglesia es misionera, y todos sus miembros están llamados a cooperar en la evangelización mediante la oración, el sacrificio, la ayuda y la entrega personal, cada uno según su vocación.
Con los ojos del corazón iluminados
EscuchadoLlegamos al sábado con gratitud por la Palabra que nos acompañó y por las oportunidades de vivirla. Esta semana hemos mirado la fe que actúa en el amor, la justicia que no se queda en apariencias, nuestra vocación de hijos de Dios y la confianza que vence el miedo. Hoy, san Pablo pide para nosotros un corazón iluminado, capaz de reconocer la esperanza a la que Dios nos llama. Y Jesús promete que el Espíritu Santo nos enseñará qué decir cuando demos testimonio de él.
Libres para anunciar el Reino
EscuchadoSan Pablo nos recuerda que Cristo nos liberó para que vivamos como hijos de la promesa. Hoy veremos tres pasos: reconocer nuestra libertad de hijos, responder a la llamada de Jesús y convertir la libertad recibida en misión. La Biblia abierta representa la Palabra que nos guía; el bastón, la confianza con que avanzamos; y el pan compartido, el servicio al que nos envía el Señor. Vivimos así el lema de esta semana: «Pobres y confiados, anunciamos el Reino», como una Iglesia misionera.
El banquete del Reino pobreza confiada, vida revestida de Cristo
EscuchadoHermanos y hermanas, bienvenidos. El Señor nos convoca al comenzar esta nueva semana y nos ofrece su Palabra como alimento para el camino. Isaías anuncia que Dios prepara un banquete para todos los pueblos, enjuga las lágrimas y vence a la muerte. El salmo nos presenta al Señor como pastor, que conduce y sostiene a su pueblo. San Pablo comparte lo que ha aprendido: vivir tanto en la necesidad como en la abundancia, fortalecido por Cristo. Y Jesús compara el Reino con un banquete de bodas al que todos son invitados, pero cuya invitación pide una respuesta verdadera. El lema que proclamamos juntos es: «Pobres y confiados, anunciamos el Reino».
Escuchar la Palabra y vivirla como hijos de Dios
EscuchadoAl llegar al sábado, damos gracias por la Palabra que nos ha acompañado durante la semana. Hemos contemplado cómo Cristo transforma la vida, nos enseña a orar, nos da su Espíritu y nos invita a permanecer unidos a Él. Hoy san Pablo nos recuerda que, por la fe y el Bautismo, somos hijos de Dios y estamos revestidos de Cristo. Y Jesús nos muestra que María es bienaventurada no solo por haberlo llevado en su seno, sino también porque escuchó la Palabra y la vivió. La misión nace de ese encuentro: escuchar a Cristo, dejarnos transformar y compartir su amor.