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basado en hechos reales.
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Mi tía jura y rejura de que ella escuchaba que de adentro de este cantero, de esta semitumba, se escuchaban como lamentos, quejidos, como de dolor, pero vos salías al patio y no había nada. Él estaba haciendo el trabajo de cavar mientras mis papás no estaban. Y él ve que hay algo como que brilla ahí en el fondo. Entonces se le ocurre meter la mano para sacarlo. Cuando mete la mano, siente que una mano fría lo agarra del brazo y como que lo empuja hacia abajo. Ella dice que a la noche, cuando ella estaba durmiendo, se le acercó un hombre con un sobre todo, se paró en la puerta de la habitación y la miró.
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Entonces ella dice que cuando lo mira y le pregunta, ¿usted quién es? Y le dice, yo vengo a parar tu corazón. Le habló y le dijo así, yo vengo a parar tu corazón.
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Los seres vacíos nos observan Hasta hoy se registran muchos reportes de actividad paranormal en él Veo cosas que no puedo explicar Hay alguien sentado en esa silla Está aquí El misterio está fundamentado en el silencio Pero ya es hora de hablarlo entre todos Esto es
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Martes de Misterio.
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Es divertido asustarse a veces, ¿no?
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Los hospitales tienen sonidos que uno aprende a normalizar.
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Monitores, respiradores, pasos apurados en un pasillo vacío, puertas que se abren en plena madrugada.
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Y después están los otros sonidos, los que nadie puede explicar.
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Y esta noche vamos a entrar en un lugar donde la muerte...
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No es una posibilidad.
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Es rutina.
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Amigos de todo el mundo, muy buenas noches. Esto es Martes de Misterio. Mi nombre es Martín Echevarría, arroba Martín de Radio en redes sociales. Y antes de meternos de lleno en la historia de hoy, necesito pedirles algo. Si están en Spotify o en YouTube, los invito a seguir el podcast, a darle like a este contenido y a comentar.
02:49
Les puede parecer poco, pero es lo que le dice al algoritmo que este contenido vale la pena. Y eso nos ayuda a seguir adelante.
02:59
Ahora bien, si alguna vez vivieron algo que no pueden explicar, algo que les quedó dando vueltas, que tal vez nunca le contaron a nadie, estamos para escucharlos. Pueden escribirnos por Instagram, por TikTok, allí estamos como Martes de Misterio, o mandarnos un mail, martesdemisterio.com.
03:21
Con solamente dejarnos su nombre, su contacto de WhatsApp y anticiparnos que tienen algo para compartirnos, ya vamos a entrar en contacto. Las mejores historias siempre llegaron así, de alguien que dudó un segundo antes de escribir y después se animó.
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El episodio de esta noche lo llamamos Archivo Clínico Paranormal.
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Y lo que van a escuchar es una acumulación de hechos que nunca debieron ocurrir en un hospital. Pero todos sabemos que ocurren. La protagonista es de Argentina. Se llama Dayana y es enfermera. Ella trabaja de noche.
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Y si alguna vez hablaste con alguien que hace guardias nocturnas, sabés que después de cierta hora los hospitales cambian.
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Las luces parecen más frías, los pasillos más largos y el silencio demasiado profundo.
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Pero todavía hay algo peor.
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Hay presencias, presencias que recorren los pasillos, cuando ya no debería quedar nadie despierto, o mejor dicho, nadie vivo.
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Hola Dayana, buenas noches. Bienvenida a Marte de Misterio. ¿Cómo te va?
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Hola Martín, buenas noches. Todo bien, por suerte.
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Bueno, ¿todo tranquilo por allí? ¿Por Tigre?
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Sí, todo bien, por suerte.
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Muy bien, me alegro mucho. A diferencia de la gran mayoría de estos casos, sobre Dayana tenemos un dato muy particular que seguramente los vamos a sorprender a todos. Dayana es enfermera. Lo sabemos de antemano. Así es. Y aparte, hay un dato muy particular que la une ...con un episodio muy intenso... ...que vivimos en Marte de Misterio... ...aquellos que recuerden... ...el episodio número 417... ...que llamamos... ...el baile del diablo... ...sabrá que es la historia de Agustín... ...un padre que contó... ...cómo su hijo... ...una noche... ...perdió totalmente el control...
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Algunos lo podrán llamar de esa manera, otros le podrán decir poseído, como ustedes prefieran. Lo cierto es que quienes recuerden ese episodio sabrán que el hijo de Agustín estuvo internado un tiempo en un hospital. Y allí... Lo atendió Diana. Diana, todo lo que dije es correcto, ¿no? Sí, sí, sí, tal cual. Perfecto. Bueno, no vamos a robarle mucho a tu historia porque sabemos que tenés bastante para contar, sobre todo en hospitales donde vos trabajaste. Diana tiene 36 años, pero me gustaría que nos digas, Diana, ¿qué recordás de ese momento?
06:05
Mirá, fue como un caso así relevante, por eso lo recuerdo, porque se comentaba, era el comentario de pasillo de lo que había pasado, el papá así como lo contó, tal cual como lo contó en el capítulo, también se lo contó a los médicos y los médicos nos comentaban a nosotros lo que había pasado con este chico.
06:23
¿En el hospital los médicos te comentaban esa versión de posesión del diablo o de que algo extraño pasó con él en su casa?
06:32
Sí, sí, sí. Sí, a nosotros nos llegó toda la historia. No me acuerdo cómo fue que circulaba un audio, creo que de un tío, del chico, que le hicieron llegar a uno de los médicos y bueno, lo escuchamos más o menos como era el relato de lo que había pasado, que fue tal cual lo que lo escuché. Por eso yo estaba escuchando mientras estaba limpiando mi casa y le puse pausa porque dije, esto yo conozco este caso. Qué loco. Enseguida que me acordé. Qué impresionante. Sí, sí, sí, fue muy loco.
06:59
Así llegamos a Dayana, les puedo garantizar esto. Nos escribió ella diciendo, no puedo creerlo, es el chico que yo atendí en el hospital. Y así la invitamos a participar. ¿Qué recordás de la tensión que llevaste adelante con él?
07:12
Mirá, fue hace mucho, pero lo que sí recuerdo es que cuando él ya estaba un poco más lúcido, que estaba más conectado con... ¿Qué es lo que se llama?
07:42
para que puedas escuchar música mientras, y le pregunté qué música le gustaba, y bueno, me pidió algunos temas de Mega, de Antrax, y bueno, le dejé el celular ahí escuchando.
07:53
Entonces, unos días después, un compañero quiso hacer lo mismo, pero él estaba escuchando música así tipo evangélica, no sé, predicadores, y qué sé yo, en el celular, y se puso a temblar, se puso a temblar un montón, y yo me acerqué para ver qué pasaba, y le dije, che, sacale esa música, porque me parece que lo está alterando.
08:12
Le hace mal.
08:13
Por eso cuando, claro, eso cuando el papá contaba de que llevaban pastores y qué sé yo a ir a verlo y que él se ponía mal y los tenía que sacar, me hizo acordar a eso. Entonces tratamos de no molestarlo en ese sentido. Pero bueno, después él se puso mejor y se fue a otro sector y bueno, ya ahí le perdimos como el hilo de a ver cómo seguía toda la situación.
08:37
que marca fuerte dejó ese episodio, y sin quererlo demasiado, nos encontramos con un pedacito más. Qué mágico esto que a veces ocurre con Marte de Misterio. Bueno, aquí estamos con Dayana, que tiene 36 años, es enfermera, como pudieron escuchar, llegó a atender al hijo de Agustín, que por suerte hoy está muy bien, pero Dayana también se comunicó con nosotros, porque claro, ¿Por dónde empezamos Diana?
09:18
Mira, cuando yo empecé a trabajar en un hospital de acá de zona norte, lo primero que me dijeron en el grupo, yo sé 15 años que soy enfermera, me dijeron, ¿vos crees en los fantasmas? Fue lo primero que me preguntaron. Y yo, con toda mi historia pasada que tengo, les dije sí. Me dijo, bueno, porque si no crees, acá vas a empezar a creer. Al tiempito empecé a ver que había cosas que pasaban ahí en la sala. Por ejemplo, un día había ingresado un paciente y yo estaba asistiendo al médico para colocar una vía y el médico estaba por hacer la sutura y en la cama de al lado estaba vacía, sin ocuparse y el respirador se empezó a mover solo.
09:56
O sea, se corrió de donde estaba la pared, hizo como un camino como si fuese en L, salió de al lado de la cama y se fue solo por el pasillo.
10:04
Y el médico se quedó, o sea, helado. Y me dice, negra, ¿vos estás viendo lo mismo que yo? Y le digo, sí, se fue el respirador solo. Me dice, menos mal que estás vos, porque si yo lo cuento van a pensar que estoy loco. Entonces, bueno, igual por las dudas fuimos y recorrimos toda la sala porque dijimos, acá está pasando algo raro. Y lo más raro y bizarro de todo esto es que en uno de los pasillos donde teníamos el office sucio había una prótesis dental en el medio del pasillo, en el piso.
10:34
No me muero. Hacemos muchos chistes de humor negro porque la prisión te lleva a eso porque si no te deprimís mal, pero nosotros decíamos que por ahí era el fantasma algún paciente buscando su dentadura perdida porque fue muy loco y aparte porque es un sector que esta señora ya había limpiado y ella era muy estricta con la limpieza y no te dejaba nada fuera de lugar, entonces fue súper raro encontrar eso ahí.
10:58
Claro, ¿cómo llega eso ahí aparte? Una pieza así no es común que llegue a un pasillo.
11:04
No, no, no. Bueno, por eso te digo, recorriendo toda una de mis compañeras, me dice, mirá, mirá lo que hay acá, nos parecía raro, y la señora que limpiaba me dice, no, no, si yo acabo de pasar el trapo, me dice, no puede ser, nos quedamos todas como heladas, y a partir de ahí, bueno, una de mis compañeras siempre ponía un vaso con agua con sal, porque decía que así se iban los fantasmas, y bueno, el día que ya no venía y nadie ponía el vaso con agua con sal, pasaban cosas.
11:29
Otra cosa así, grosa, que por ahí les va a resonar a más de uno, con el hombre del sombrero, el famoso hombre del sombrero, que nosotros decíamos el hombre del sobre todo. Varios enfermeros de otros sectores también lo habían visto en este lugar y a nosotros nos pasó que, bueno, por ser un área cerrada, nosotros siempre tenemos la luz apagada.
11:52
De toda la sala, a partir de las 11 de la noche. Yo trabajo de noche. El protocolo es para que los pacientes puedan descansar bien, que las luces se mantengan apagadas y solo se prenda la luz de la cabecera del paciente con el que vos vas a hacer una intervención. Se trata de hacer lo mínimo o hacer todo junto para que no perturba el sueño de los demás.
12:09
Y bueno, una compañera estaba trabajando con uno de sus pacientes y me llama porque me estaba sonando una alarma a uno de mis pacientes, entonces yo salgo del descanso, me acerco a ese paciente y cuando me giro veo que en una de las habitaciones había un hombre, en sí no era un hombre, era como una silueta, un hombre muy alto, con un sombrero y como un sobre todo. era una persona así corpórea pero tampoco era como una imagen fantasmagórica ni nada, era como si fuese la silueta de una persona y estaba como si fuera hablando con el paciente que estaba internado y el paciente que estaba con una tracheotomía se veía como movía la boca entonces yo me quedo helada cuando veo eso y le pregunto a mi compañera ¿quién está en esa habitación con ese paciente?
12:51
entonces ella me mira y me dice no sé qué es eso y mi compañera sale corriendo porque se asusta Entonces yo me voy caminando atrás de ella y le cuento a las otras chicas, le digo, mirá, acabamos de ver así, así, le explico la situación y una de las chicas me dice, debe ser nuestro compañero que es el que estaba a cargo de ese paciente, y le digo, ¿qué va a estar haciendo? Le digo, con la luz apagada y aparte no era él. Bueno, cuando termino de decir eso, entra nuestro compañero que venía del baño, o sea, de la otra punta, y dice, ¿qué pasó conmigo? Le digo, no, acabamos de ver como un hombre sombra en la habitación de tu paciente.
13:28
Le digo, anda a fijarte, porque estábamos todas muertas de miedo. Obvio. Bueno, nos fuimos a fijar y no había nadie.
13:36
Esa cosa desapareció. Cuestión es que ese hombre que estaba internado ahí estaba, no sé, le faltaban un par de días para pasar a otro sector. Estaba súper bien el señor. Pero literal después de esa visita empezó a desmejorar, a desmejorar, a desmejorar y terminó falleciendo.
13:52
¿Puntualmente a partir de ese momento?
13:56
Sí, sí, porque ese señor tenía pedido el pase para otro sector, o sea, como una terapia intermedia, digamos.
14:02
Sí, sí.
14:02
Pero bueno, como no había camas, estaba ahí a la espera.
14:05
Claro.
14:05
Y te juro que al día siguiente cuando vinimos estaba súper desmejorado, se había descompensado, había tenido algunos eventos. Duró, no sé, tres, cuatro días y falleció.
14:15
Qué impresionante. ¿Cuánto tiempo llevas trabajando en hospitales?
14:19
Hace 15 años que trabajo, siempre de noche.
14:22
Ah, Dayana, por Dios.
14:24
Tengo un nene chiquito y me conviene el horario.
14:27
Te iba a preguntar si todas las situaciones que viviste fueron de noche y acá me lo estás confirmando con tus horarios laborales. Qué bárbaro.
14:36
Después en otra ocasión y con respecto a este hombre del sombrero, nos pasó que tengo dos cosas más con eso.
14:45
Vos sabés que acá hay un dato que estás regalando que es bastante interesante, porque el 100% de los casos que nos hablaron del hombre del sombrero hasta ahora, siempre lo mostraron en habitaciones, observando en la entrada de la habitación o a los pies de la cama. Nunca alguien nos dijo lo vi en un hospital.
15:06
La primera.
15:07
La primera fuiste vos, Dayana, muy bien.
15:09
Yo tengo la teoría de que es un... Bueno, mis compañeras decían que era la parca y yo decía, no creo porque si no la tendríamos que haber visto nosotros. Yo tengo la teoría de que es como una especie de mensajero y ahora te digo por qué lo confirmé eso. Pero bueno, al tiempo antes de eso te cuento que... Al tiempo de que pasó esto, y nosotros nos quedamos todos obsesionados con el hombre en sombrero y empezamos a buscar información para ver qué era y qué sé yo, tenemos un paciente que había fallecido justo en el pase de guardia, entonces teníamos que hacerle un electrocardiograma para que quede guardado en la historia clínica.
15:45
Y en el aparato del electro tiene un display, entonces ahí te marca la línea de base o las líneas que marcan la actividad eléctrica cardíaca. Bueno, en el display aparecía línea de base, pero cada vez que imprimíamos el electro salían un montón de rayas como en espejo para cualquier lado. Entonces teníamos que volver a reiniciarlo como si fuese como una interferencia eléctrica que hacían los cables de los electrodos. Entonces, bueno, a veces andan mal los electrocardiogramas, entonces hay que ir regulándolos, le sacas un cable, le volvés a poner y así.
16:18
Cuestiones que no nos salía nunca el electro bien, porque salían como un montón de rayas que no tenían sentido. Estuvimos intentando hasta que lo pudimos hacer y cuando yo corto la tira de electro, esto fue hace muchos años, habrá sido, no sé, 2012, 2013, cuando yo corto la tira de electro y la pongo en vertical, las líneas que dibujaban eran como un hombre con un sombrero.
16:43
Con carita y todo.
16:44
No puede ser lo que me estás contando. Tengo la foto.
16:46
Yo en ese momento se lo mostré a todo el mundo. Le dije, esta es la prueba de que lo que vimos es real y no sé qué.
16:53
Yo lo doblé y me lo traje a mi casa y lo guardé adentro de la Biblia. Sí, lo que pasa es que como no es tinta, porque el electrocardiógrafo no es que imprime con tinta, sino que es con calor. Entonces se va borrando con el tiempo. Yo tuve una foto de hace un par de años atrás, no sé, 2019 creo.
17:10
En el que se ve no tan marcado, pero igual se sigue notando.
17:13
¿Ese material lo podés compartir con nosotros? Sí, sí, ahora se los mando. Ah, por Dios. Qué lindo juego nos estás presentando. Que los oyentes vean si encuentran lo mismo que percibís vos.
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Sí, sí, todos los que lo ven, lo miran. Bueno, ahora porque está muy como borrado, ya no se ve tan fuerte porque las líneas se veían súper gruesas. Y todos los que lo miran, yo les decía, a ver, ¿qué ves acá? Y decían, ah, mirá, es como una cara con un sombrero, sí. Y ya la viste como diciendo, sí, es así, es eso. Y otra cosa con este hombre en sombrero que pasó un poco más reciente. La abuelita de mi marido estuvo internada en una terapia intermedia.
17:53
Una de las hijas fue al parte médico. Lo que hacían en esa época cuando ella estaba internada era grabar el parte médico con el celular y lo mandaban por WhatsApp para que toda la familia esté enterada de la evolución del abuelita del marido. Un día esta hija le cuenta al médico lo que le contó la mamá en la visita. Ella dice que a la noche cuando ella estaba durmiendo se le acercó un hombre con un sobre todo Dice que estaba un hombre muy, muy alto. Se paró en la puerta de la habitación y la miró. Entonces ella dice que cuando lo mira y le pregunta, ¿usted quién es?
18:26
Y le dice, yo vengo a parar tu corazón. Así le contestó.
18:30
¿Le habló?
18:31
Le habló y le dijo así, yo vengo a parar tu corazón. Y ella se asustó mucho, llamó a las enfermeras. Esto le cuenta la tía de mi marido al médico. Y bueno, al médico le dice que puede ser un sueño, una alucinación o haber estado desorientada. Pero...
18:46
menos de una semana después falleció de un paro.
18:50
Para mí es como un mensajero, es lo que yo interpreto, de que es como que te viene a avisar que falta poco y que no sé.
19:00
Es la primera vez que escucho al hombre del sombrero en un hospital, pero empezamos a encontrar crónicas que aseguran con testimonios la aparición del hombre del sombrero En otros hospitales del mundo. Crónicas muy recientes, ¿eh? 3 de febrero del 2026. Pueden buscar esta noticia si quieren. El espeluznante caso del hombre del sombrero. Aquí le ponen el hombre del sombrero negro del Hospital San Juan de Dios.
19:32
Datos de enfermeras, médicos y obviamente de pacientes. Busquen la noticia así, que no quiero robarle tiempo al testimonio fantástico que nos está regalando Dayana, pero es la primera que encontramos y seguramente debe haber muchas más.
19:47
En una ocasión nos pasó con un paciente que estaba un postoperatorio que como era un señor de avanzada edad, lo dejaron en terapia para que pase las primeras 24, 48 horas, eran como las 11 de la noche más o menos, y me llama y me dice, nena, me hizo una pregunta, me dice, ¿no es que el horario de visita termina a las 8 y media acá? Y le digo, sí, le digo, termina esa hora, ¿por qué? Me dice, no, porque yo veo allá el chico de enfrente, me dice, está rodeado de familiares.
20:17
Y yo le digo, ¿cuál? Y me señala una cama, entonces cuando yo me doy vuelta veo que está el paciente solo, y le digo, ¿ah sí? Le digo, ¿y qué es lo que ves? Y me dice, hay una señora sentada, me dice, a los pies de la cama del chico llorando, y hay dos hombres más. Te juro, yo me quedé helada porque yo me di vuelta, miraba para donde él señalaba y solo estaba el paciente, no había nadie. Era un chico que estaba muy grave. Entonces, para no asustarlo más al paciente y como pensar en otra cosa, le dije, no, lo que pasa es que el chico está muy grave y seguramente los médicos dejaron que la familia entre a verlo un ratito.
20:49
Le digo, no te preocupes, mañana te va a venir a ver tu familia. Porque el paciente aseguraba que veía familiares del chico y no había nadie en la sala.
21:00
Qué impresionante ese fenómeno que ocurre también con los internados, que ven cosas en los hospitales que en otros momentos de su vida no.
21:08
Nos pasó también una vez de un supervisor que nos contó, en otro sector, me dice, no sabes lo que me pasó, me dice, en un sector de internación de pacientes que van a quirófano. Y había una señora que estaba esperando su operación, que era el día siguiente, y la señora lo llama al supervisor y le dice, disculpe, muy enojada la señora, queriendo hablar con él, y le dice, yo entiendo que las enfermeras están trabajando y...
21:33
y que por ahí no tienen quien le cuide a los chicos, pero no me parece que un hospital sea un lugar para atraer a sus hijos, me dice, quizás no tiene nadie a quien le cuide a los hijos, me dice, pero entran a cada rato a la habitación, me levantan la sábana, no me dejan dormir, se ríen, están jugando acá en la habitación, entran y salen, dice, yo quiero descansar, le dijo, porque mañana me operan y no quiero estar nerviosa, Era una señora que estaba totalmente lúcida, se había internado esa noche, no tenía medicación como para pensar que por ahí, no sé, la medicación estaba haciendo ver cosas que no eran.
22:05
Y en ese sector es muy famosa una nena que muchos pacientes dicen que ven a la noche, que entra una nena a las habitaciones y hace eso, que los destapa, que se ríe, que juega. Y ese hospital en particular no tiene internación de menores. O sea, es todo de adultos.
22:25
Por eso aprendimos en Marte del Misterio este dato no menor en el cual sabemos que hay muchas más energías en hospitales que en cementerios. Y son mucho más temidos los cementerios. Pero en verdad las energías están ahí. Hospitales, clínicas, lugares donde fallece gente y donde también mucha gente previo a su muerte la pasa mal. Sí, hay mucho sufrimiento.
22:47
Es un lugar de mucho sufrimiento.
22:49
Muchísimo. No te voy a preguntar el nombre del hospital, pero ¿vos seguís trabajando en ese mismo hospital?
22:54
Ahora volví a uno de esos hospitales donde ha pasado cosas.
22:57
Ah, por Dios. ¿Extrañabas?
23:01
Sí. Extrañabas un poco.
23:03
Extrañaba esa cuota de misterio extra.
23:05
Qué increíble. Aquí está Dayana, nuestra enfermera, que vino hasta Marte de Misterio a contar sus cuentitos del turno noche en hospitales. Qué magnífico. Dayana, fuera del hospital, ¿alguna vez te pasó algo?
23:20
Sí, tengo una historia desde muy chiquita. ¿En serio? Muy legada a todo esto, sí. Ah, sí, sí. Mirá vos. O sea, viví toda mi infancia en una casa embrujada prácticamente.
23:31
Vos pasás toda tu infancia en una casa embrujada y después, cuando ya creces, sos grande, tu profesión te lleva a turnos nocturnos en hospitales. Sí, sí, tal cual. ¿Qué pasó de pequeña? ¿Tenés ganas de contarlo? Sí.
23:44
Yo tendría unos 7, 8 años, fue más o menos en el año 98. Bueno, nosotros vivíamos en una casa que era de esas prefabricadas que tenía paredes de madera. Y bueno, mis papás estaban en ese momento en una buena racha de trabajo, entonces empezaron a juntar plata para poder empezar a edificar. Y todo les salía mal. Perdían dinero, nos enfermábamos nosotros, que somos dos hermanos. Siempre pasaba algo que no podían progresar. Entonces una amiga de mi mamá le dice, yo conozco un vidente que te dice la verdad, que no es chanta ni nada, ¿por qué no vas y consultás a ver qué es lo que pasa?
24:21
¿Por qué están tan trabados? ¿Por qué le sale todo tan mal? Y mi mamá tenía muchos problemas de salud también.
24:26
Que bueno, iba al médico y cuando no te encuentran, ¿qué es lo que tenés?
24:31
Entonces mi mamá, le habla a mi papá, mi papá súper escéptico de todo, o sea, no cree en nada hasta lo que nos pasó. Entonces mi papá le dice, bueno, te acompaño porque seguro esto es un chanta que te quiero robar la plata. Bueno, van a ver a este señor que se llamaba Alejandro. Lo van a ver. Yo lo que tengo entendido, lo que recuerdo desde entonces es que este hombre había tenido un accidente, había estado muerto un tiempo y cuando él revive, digamos, revive con este don de la evidencia. Mi mamá, bueno, va a la consulta con este señor, le explica más o menos que, bueno, que iban porque estábamos como trabados, como familia, que no podíamos progresar, que ya tenía muchos problemas de salud.
25:07
Entonces él le pide que en un papel que le dibujé como un croquis de la casa. Y le dibujé a mi mamá también el patio, o sea, el cuadrado donde estaba el patio. Este hombre agarra el papel y empieza a hacer como unas X, a marcar espacios. Y le dice, vos acá tenés un árbol de peras. Y teníamos en ese lugar un árbol de peras. Le dice, acá antes había una bomba para sacar agua, ¿viste? De pozo. Sí, claro. Mi mamá le dice, sí, hace muchos años cuando yo era chica. Porque esa casa, ese terreno es de...
25:38
mis abuelos cuando se vinieron de la isla a vivir a Tigre entonces le dice, sí, hace muchos años había una bomba, me dice, pero eso está cerrado y le dice, de la puerta de tu casa nosotros tenemos como un porch, así como una parte del patio que tenía techo y la otra parte no, dice, desde la puerta de tu casa hay 3 metros y 20 centímetros hay un espacio donde hay flores le dice, hay plantas y mamá le dice, sí, tengo un cantero en la parte de adelante bueno, le dijo, ahí vas a acabar Entonces él le dio como indicaciones bien precisas de que tenían que cavar durante la mañana hasta las 12 del mediodía, no después de que bajara el sol, y le dijo, bueno, que tenía que cavar porque ahí iba a encontrar cosas.
26:20
Le dijo, todo lo que vos encuentres, ponelo en una bolsa y dejalo afuera, no entres a tu casa.
26:25
Y llamame. Mi papá llegó a casa y lo primero que hizo fue agarrar el metro y medir cuánto había de la puerta al cantero, porque decían, no puede ser, este es un chanta, que no sé qué. Cuando miden había exactamente los mismos metros y centímetros que le dijo el vidente. Y a mí mi papá no lo podía ni creer. La cuestión es que empezaron a hacer los pozos y empezar a cavar. Sacaron el árbol. Del árbol de peras lo que sacaron fue como un frasco de vidrio con tapa, me recuerdo porque yo tengo memoria fotográfica y me acuerdo, creo que me traumó tanto toda esa situación que me acuerdo todo, todo.
27:01
Era un frasco de vidrio con tapa dorada y adentro tenía como una tela de lienzo blanca. Y en la parte del cantero, que era un cantero rectangular, de cuando sacaron todas las plantas y empezaron a cavar Martín, eso parecía una tumba. Daba pánico eso, al punto que mi abuelo le pidió a mi papá que lo tape con una chapa porque le daba miedo, bueno yo era chiquita, tendría 7, 8 años, y le daba miedo que yo me cayera. Y mi tía, este es un terreno que es compartido, en la parte delante vivía mi tía con mi abuelo y en la parte del fondo vivíamos nosotros.
27:33
Mi tía tiene una ventana de su living que da nuestro patio, por ende daba a donde estaba el cantero este.
27:40
Mi tía jura y rejura de que ella escuchaba que de adentro de este cantero, de esta semitumba, se escuchaban como lamentos, quejidos, como de dolor, pero vos salías al patio y no había nada. Cuestión es que un día a la mañana estaba cavando mi hermano porque mis viejos trabajaban, entonces mi hermano que tendría 16, 17 años más o menos, él estaba haciendo el trabajo de cavar mientras mis papás no estaban.
28:06
Y él ve que hay algo como que brilla ahí en el fondo. Entonces se le ocurre meter la mano para sacarlo. Cuando mete la mano, siente que una mano fría lo agarra del brazo y como que lo empuja hacia abajo.
28:19
Y ahí mi hermano pide un salto, Martín, que esos tres metros y pico que se paraba en el cantero de la puerta lo hizo de un solo salto.
28:25
¿Hacia abajo?
28:26
¿Lo arrastraban? Sí, como que lo quiso traer hacia abajo. Sí, sí. Mi hermano sale corriendo, se sube en la bicicleta y se va al trabajo de mi mamá, que trabajaba en un par de cuadras donde nosotros vivíamos. Se fue hasta allá en cuero, así como estaba, porque esto fue en las vacaciones de verano. Se fue a buscarle a mi mamá y le contó la situación. Mi mamá metió la mano y sacó, y lo que sacó de ahí...
28:52
A mí no me lo dejaron ver, pero yo me escabullé donde lo tenían escondido porque yo era muy curiosa y todo esto me tenía muy intrigada y quería saber qué era. Era como un títere, ¿viste? De esos que son de mano, como de manopla. Sí, claro. De un diablo y le faltaba un cuernito porque se ve que eso estaba enterrado hace muchos años. Bueno, mi mamá obviamente se rasustó, lo llamó a este señor, le contó lo que habíamos encontrado y le dijo, bueno, fíjalo afuera que yo en unos días voy a ir a tu casa, quédate tranquila.
29:21
Esto mi mamá lo había guardado, lo habían escondido en una bolsa, como una especie de galponcito que tenía mi papá, que era como un cuartito que estaba en la parte de afuera del patio. donde él guardaba, pues mi hijo es mecánico, entonces guardaba sus herramientas y sus cosas de trabajo ahí. Entonces yo, como quería saber qué era, porque mi mamá no me quería ni decir, porque no me quería asustar, yo una noche me escapé y me fui a ese galponcito para ver qué era, porque yo era súper chusma, y fui a abrir la bolsa y te juro que me traumé tanto que hasta el día de hoy, con 36 años, sigo teniendo pesadillas de que me quedo encerrada en ese galpón.
29:55
Ese galpón ya no existe, Hay otra estructura ahí, pero yo te juro que no puedo entrar. No puedo entrar y tengo pesadillas todavía.
30:02
Qué pedazo de trabajo y qué poder el de este señor. A la distancia marcarle todo como un mapa. Sí, sí.
30:11
Increíble, increíble.
30:13
Qué impresionante.
30:14
Mi mamá lo llama, ese señor viene a casa, lo primero que hace cuando entra, pone un pie, en mi casa él tenía un rosario de cuentas de madera enganchado como vendría a ser como en el cinturón, entra a la casa, pone un pie y ese rosario se lo rompe y se caen todas las cuentas al piso. Y el tipo la mira, mi mamá, y le dice, la energía que hay en esta casa es muy densa. Y ahí me echaron a mí, a la casa de mi tía, porque, bueno, iban a hacer una limpieza energética y todo, y bueno, yo era chiquita, tendría 7, 8 años.
30:44
Bueno, yo no pude saber bien, pero bueno, después de grande, mi mamá me contó que, bueno, hicieron toda una limpieza en todo lo que es la casa. Este hombre hasta vomitó, o sea, fuerte. Fue fuerte, y después en el patio, en la parte del fondo, lo que sería la parrilla que Mao... Le tiró como un líquido y prendió a fuego las cosas que habían encontrado. Y le dijo, seguí buscando porque hay un montón de cosas acá enterradas.
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Un tiempo después, o sea, ahí empezamos a estar un poco mejor, este señor venía cada tanto a hacer limpiezas, estaba mucho tiempo con mi mamá, con mi papá, con mi hermano, y las cosas empezaron a mejorar, ese cantero se tapó. Cuando mi mamá, a todo esto, cuando mi mamá le pregunta si él podía saber quién era, él le dijo quién había puesto todas esas cosas, quién le había hecho todo ese daño, y le dijo, esto es una mujer, me dice. Y le dijo, tiene pelo negro y la nariz como aguileña y le describió más o menos lo que él veía.
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Le dijo, pero vos vas a soñar con ella. Le dijo, porque era un familiar. Y mi mamá, cuando él le dijo así, mi mamá esa noche soñó con una de sus tías. Y ella recuerda que esa tía andaba en cosas de brujerías y todo eso y era muy mala. Era hermana de la mamá de mi mamá, o sea, de mi abuela. Y mi mamá recuerda, cuando era chica, que cada vez que ella la venía a visitar, que la tía las venía a visitar a la casa, mi abuela cuando se iba dice que agarraba agua bendita y regaba toda la casa con agua bendita, como que temía de que la hermana le pudiera hacer algo porque era muy envidiosa, era mala, aparentemente mi mamá cree que en alguna de todas esas visitas fue dejando esas cositas, claro, sin que nadie la vea fue escondiendo.
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Qué daño, por favor, viniendo otra vez de la misma familia.
32:30
De la familia. Qué bárbaro. Del que menos te vas a esperar, bueno.
32:33
Claro, eso es. ¿La cosa siguió tranquila a partir de ese momento?
32:37
Sí, por un par de años.
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Sí.
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Más o menos, yo tendría unos 15 años. Yo vuelvo de entrenar en el club, yo hacía hockey en un club de tigre. Y cuando vuelvo a entrenar con uno de mis amigos, que íbamos en bicicleta, encontramos una billetera. Y la billetera adentro había 12 billitas que yo me las llevé para... para mi casa porque yo ya tenía mi hermano ya había tenido su hija entonces yo dije bueno me las llevo para mi sobrina y él se quedó con la billetera yo llegué a mi casa se las di a mi cuñada mi cuñada las guardó porque mi cuñada en ese entonces con mi hermano y mi sobrina vivíamos todos juntos ahí en casa Y mi cuñada se fue a buscarle a mi hermano al trabajo y yo me quedé sola en casa.
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Mi mamá estaba durmiendo la siesta y yo me quedé mirando la novela. Y empiezo a escuchar ruidos como que movían vasos en la cocina. Y pensé que mi mamá se había despertado. Entonces cuando me corro así un poco del sillón y miro por la ventana para ver qué era lo que pasaba en la cocina, veo una nena caminar.
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por alrededor de la mesa una nena con el pelo casi blanco de rubia y la veo o sea le veo como que la cabeza que se movía como si estuviera como como saltando o haciendo pequeños saltitos alrededor de la mesa da toda la vuelta hasta un costado y desde ese costado me mira a través de la ventana te mira como que cruzamos la mirada te encuentra claro Y yo, te juro, me quedé helada porque era una nena pero tenía la cara como de vieja, o sea, como arrugada, era una cara espantosa.
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Entonces yo me quedo helada y yo quería en ese momento rezar, pero no me acordaba ni el Padre Nuestro, no me acordaba nada, no podía rezar en ese momento, me quedé literal petrificada. Cuando salgo al patio, la luz de este galponcito que yo te cuento que estaba afuera, que era de mi papá, donde estuvo la marioneta esta, el títere, se prende y se apaga la luz. Con todo el griterío, mi mamá se despierta, me va a buscar y me dice, ¿qué te pasa? ¿Por qué dejaste la puerta abierta? Todas las luces de la casa prendidas, me dice, ¿estás bien? Entonces yo le cuento llorando lo que había visto.
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Mi mamá me dice, quédate tranquila, debes ser el ángel de la guarda que te está cuidando. Y yo, no mamá, me dio miedo, me dio tranquilidad.
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Qué ángel mamá.
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Bueno, me hace entrar a mi casa, que yo no quería entrar. Y bueno, charlando con mi mamá, llega mi hermano del trabajo con mi cuñada y le cuento. Y mi hermano me dice, vos que trajiste esa cosa de la calle, que no tenés que levantar, que no sabes lo que es. Le dice a mi cuñada, anda agarrar eso que trajo Diana y tíralo. Entonces mi cuñado entra a la habitación de ellos, va a prender la luz, no es que se quemó la lamparita, explotó la lamparita Martín.
35:10
Explotó, sí.
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Explotó, cayó todo el vidrio en el piso. Claro.
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Nos quedamos todos helados. Mi mamá dijo, ah no, mi mamá agarró enseguida agua bendita y empezó a tirar por todos lados en la casa, agarró la Biblia, se puso a rezar y después acordó de este señor Alejandro y lo llama. Y le cuenta que otra vez estábamos teniendo estos problemas, cuestiones que entre eso que pasó y los siguientes días, nos golpeaban la puerta y no había nadie. Una vez estábamos comiendo en la cocina y nos golpeaban la puerta en la cocina, quedó un patio interno. O sea que para poder golpear la puerta ahí tenés que entrar a la casa primero.
35:47
Nos golpeaban la puerta, vos abrías y no había nadie. Nos apagaban y prendían la tele. Yo un día estaba sentada en el comedor mirando la tele y tenía el pelo atado con una colita alta y alguien literal me sacó la colita y me soltó el pelo. Yo me quedé dura, no me quería ni mover. Mi hermano, por ejemplo, se bañaba con la puerta abierta del baño y con mi cuñada sentada adentro en el inodoro y yo sentada en la puerta porque tenía pánico. Pánico, o sea, estábamos todos con miedo. Y a mí lo que me pasaba era que yo sentía como que alguien caminaba en el techo arriba mío.
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Si yo iba al baño, se escuchaban los pasos, pasos pesados, como si fuera una persona que caminaba por arriba de nuestro techo. Mi papá salía a mirar y no había nadie arriba.
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cuestión es que viene este señor y se pone a hablar con mi mamá y ahí mi mamá le cuenta, bueno, lo que había visto yo y lo que había visto ella, porque ella no me había dicho nada, pero ella había visto una mujer con un vestido como celeste parada en la puerta de la habitación de ella, una madrugada que ella se despertó y la vio parada ahí al lado de la puerta. Cuando mi mamá le dice que yo había visto a la nena, que tenía como la cara como de vieja, y que ella agarró y le dijo, yo le dije que era el ángel de la guarda para que no se asuste, él se rió y le dijo, tu hija lo que vio no es un ángel, lo que vio tu hija es el diablo.
37:05
Y mi mamá se quedó helada.
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Yo obviamente me recontra asusté, me dijo, no, quédate tranquila, yo los voy a limpiar, vamos a hacer esto, vamos a hacer lo otro.
37:14
Y le decía a mi mamá, yo te dije que tenés que sacar todo lo que hay acá.
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te dije, porque esto va a volver, se va a calmar y va a volver, se va a calmar y va a volver. Y bueno, él hizo toda una limpieza, todo, pasaron unos días, mi mamá lo volvió a llamar para contarle que estábamos un poquito mejor, que el perro se había calmado, que no habíamos visto más nada, y cuando lo llama, lo atiende la mujer, a mi mamá, y le dice que había tenido un infarto y que se había muerto. Así que, nada, no pudimos tener más ayuda de parte de él porque, bueno, lamentablemente dijo, o sea, un par de días después de que estuvo en casa, este hombre falleció.
37:51
La carga en decir, estuvo en casa, que pasan cosas, y a los pocos días muere, llámenlo casualidad o lo que quieran, pero es terrible.
38:02
Sí, yo pienso que eso que estaba ahí, parte de eso se lo llevó él, y pienso que bueno, que quizás, o quizás no, no sé, pienso que sí, igual.
38:13
Qué final increíble, ¿no? Porque arrancamos hablando de hospitales donde fallece gente y nos has contado de un par de casos, tras la visita del hombre del sombrero, por ejemplo, y terminamos en una casa tuya de pequeña y adolescente con otro fallecimiento. Es tremendo, Dayana. ¿Cuántos años viviste en esa casa?
38:34
Y yo viví ahí, bueno, nací y viví hasta los 25 que me mudé con mi novio, que ahora es mi marido.
38:42
Claro.
38:42
Me mudé a otro caso. Nos fuimos a alquilar, nos casamos, tuvimos un hijo. Bueno, la paz que yo sentí una vez que, porque yo me acostumbré a vivir entre cosas extrañas. Sí, claro. Muchos años después, cuando ya me pongo de novia, yo estaba estudiando enfermería en ese momento, y un día mi marido, que ahora en ese entonces era mi novio, se quedaba a dormir y estábamos charlando y se nos apagaba y se nos prendía la luz de la habitación. Ajá.
39:10
Y él me decía, bueno, por ahí es que se cortó la luz. Y yo le decía, sí, pero el ventilador sigue funcionando.
39:15
Bueno, esa noche yo me asusté mucho y él me estaba tratando de calmar, de que me quede tranquila. Y estábamos hablando, estábamos sentados en la cama hablando. Yo estaba tomando un vaso de agua porque yo estaba muy angustiada porque se nos apagaba la luz y vos te levantabas, la prendías y la luz se prendía. Es como que no es que se cortaba la electricidad. Y yo tenía un pequeño escritorio donde tenía todos mis libros y mis apuntes. Y parecía como que si alguien las hubiera agarrado y los hubiera tirado por la habitación, se caen los libros y empiezan a volar las hojas por la habitación.
39:46
Y Nico, mi marido, me mira y me dice, esto es muy raro. Terminamos los dos durmiendo en el living.
39:52
Pero claro, que vuelen hojas de libros por la habitación.
39:55
Y te digo algo más, a la semana más o menos se queda dormir mi prima y dormíamos las 12 en la cama y yo tengo justo, tenía contra la pared, o sea, la cama contra la pared y ahí había una ventana con una persiana que daba como un pasillito que va al patio trasero. Cuando yo me levanto a la mañana ya no estaba en la cama conmigo y estaba durmiendo en la cama mi mamá. Y le digo, che, ¿qué pasó? Le digo, ronqué mucho, me dice, no, no me quedo más a dormir acá, me dice, y menos en tu cuarto. Y le digo, ¿por qué? ¿Qué pasó? Me dice, todas las madrugadas estuvieron golpeando a la persiana y diciendo, Diana, Diana, me dice, como en un susurro, me dice, como que alguien te llamaba.
40:30
Y yo, me dice, me desperté, me dice, vos seguías durmiendo y te sacudí, te desperté y te dije, Day, están golpeando la ventana y están diciendo tu nombre. Dice que le dije, no te preocupes, cuando empiecen a volar los papeles por la habitación, avísame. Dice que me di media vuelta y seguí durmiendo y ella me dice, yo no pude dormir más.
40:46
Me dice, me levanté y me vine a dormir acá con tu mamá, porque tenía mucho miedo, porque seguían golpeando a la persiana y te llamaban.
40:53
Esto ocurre ya con ese señor que visitó tu casa fallecido, ¿no? Sí, sí, unos cuantos años después. O sea que esa cosa extraña...
41:02
No se terminó de ir del todo con la muerte de este señor.
41:06
No, cada tanto mi mamá me cuenta, no sé, se está bañando y escucha que la llama y la llama por su nombre, o se abren las puertas de lo que es los muebles de la cocina. Mis sobrinas, que ya son un poquito más grandes, también le tienen miedo a la casa.
41:22
¡Qué fantástico, Diana! ¡Qué bárbaro! Ahora, cuando empezás a encontrar un poco de paz yéndote de esa casa a otro lugar, te metés a trabajar a la noche en hospitales. No tenés paz.
41:34
La verdad que no, pero bueno, una cosa es estar ocho horas con los fantasmas, un rato, y te venís a tu casa tranquila, y otra cosa es convivir, convivir es mucho más pesado.
41:44
Por supuesto. Bueno, a lo mejor atravesaste todo esto adrede para llegar un día, así, del 2026, a contarnos todo esto a Marte de Misterio. A nosotros nos suena muy conveniente, y fue fantástico, ¿eh?
41:57
Bueno, muchas gracias por el espacio, la verdad que yo lo sigo hace un montón de años y me encanta lo que hace.
42:04
Dayana, fue un placer haberte escuchado y haberte cruzado en la vida de Marte de Misterio. Te mando un beso muy grande, gracias por la confianza.
42:11
Nada, muchas gracias a vos y a todo tu equipo.
42:14
Un beso grande a tu familia, cuídate mucho.
42:15
Vale, muchas gracias, chau chau.
42:18
Hasta aquí la historia de Dayana y otro regalo extra para todos ustedes. Como tantas veces lo hicimos, podés ir a nuestro Instagram y buscar la fecha del 30 de junio, día en que también estrenamos este episodio y notar ese electro tan particular.
42:39
Efectivamente lo que ves ahí es el hombre del sombrero. Les puedo asegurar que se van a sorprender con lo que están a punto de encontrarse.
42:49
Y después de escuchar todo lo que esta enfermera vivió dentro del hospital, hay una sensación que cuesta ignorar. Que algunas personas, como Diana, parecen pasar toda la vida demasiado cerca de algo. Porque las historias no empezaron en esos pasillos. Ocurrieron mucho antes de las guardias nocturnas, en su propia casa. Y como para que el combo sea completo, otra vez entre nosotros, el hombre del sombrero. Tal vez nunca sepamos que son realmente esta clase de entidades.
43:24
Tal vez algunas cosas simplemente existen, aunque no podamos entenderlas.
43:30
Amigos y amigas, gracias por acompañarnos hasta este momento. Esto fue Martes de Misterio. Mi nombre es Martín Echevarría, arroba Martín de Radio. Seguramente nos vamos a encontrar en el próximo episodio. Mientras tanto, recuerden, hay presencias que no anuncian la muerte.
43:49
Simplemente la esperan.
43:53
Hasta la próxima.
44:03
Martes de Misterio